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TEXTILES. UN FESTÍN DE GÉRMENES

Los trapos textiles han sido siempre utensilios con mayor protagonismo en las cocinas, tanto industriales como domesticas, los cuales comparten espacio con alimentos de toda clase y, en consecuencia, conlleva posibles riesgos alimentarios derivados de la presencia de patógenos.

Los textiles tienen una alta capacidad para actuar como transportador de gérmenes, ya que contienen altos niveles de bacterias, frutos de una mala higiene y de contaminaciones cruzadas.

No es suficiente con lavar de manera frecuente los trapos usados en la cocina porque son, junto con las manos y otros utensilios de uso habitual, una de las principales vías de formación y propagación de bacterias patógenas en los alimentos. Son productos que, pese a resultar prácticos, comportan la formación de microorganismos. Cualquier descuido en su higiene se puede traducir en el paso de bacterias a las manos y, de éstas, a las superficies y al equipo de trabajo.

RECOMENDACIONES PARA EVITAR LOS RIESGOS DERIVADOS

  • Sustituirlos por papel de un solo uso o bayetas desechables. Sus usos se extienden, además, al secado de manos, a la limpieza de cualquier partícula nociva, incluidas las del suelo, al lavado de la zona de los fogones y al secado de otras superficies como la mesa. Esta alternativa a la versión textil minimiza el riesgo de propagación de gérmenes entre distintas zonas y partes de la cocina. Recordando que los rollos de papel de un solo uso deben estar colocados en el correspondiente portarollos.
  • Separar los trapos que se utilizan en las áreas donde se manipulan alimentos crudos, de las zonas de alimentos cocinados.
  • Desinfectarlos con frecuencia (no sobrepasar las 24 horas de uso), aunque esto no es garantía de que las bacterias no vuelvan a crecer.
  • No secarse las manos con un trapo que antes se haya usado para manipular alimentos crudos, como carne o pescado o haya podido utilizar otra persona.
  • Cambiarse el uniforme después de cada servicio y la mantelería textil después de cada uso. Ya que este tipo de textiles pueden trasladar la suciedad de un lado a otro.

MÉTODOS PARA DESINFECTARLOS

Para la desinfección de las bayetas y los estropajos, no sirve cualquier método, ya que muchas veces ocurre el efecto contrario.

Si el estropajo y/o el paño/bayeta con el que limpia están contaminados, es fácil comprender que al utilizarlos estará propagando las bacterias. Por eso se aconseja:

  1. Elimine restos de comida tras su uso. Las bacterias son seres vivos y necesitan nutrientes; no les dé facilidades para su proliferación.
  2. Aclare y escúrralos bien tras utilizarlos. Las bacterias también necesitan agua. Deje la bayeta extendida para evitar que acumule humedad.
  3. Ponerlos en remojo en agua y lejía diluida al 10% durante cinco minutos
  4. Lavar las prendas textiles de forma mecánica en ciclos de lavado completos a 60-90ºC. Para la manipulación de las prendas textiles “sucias” se utilizarán guantes. No debe sacudirse la ropa para lavar.
  5. Sustituya periódicamente tanto el estropajo como la bayeta y los paños. No esperen a que estén deteriorados, además tenga una diferente para cada tipo de uso.

Recordar que el COVID-19 puede mantenerse en los textiles durante 24 horas, por eso debemos extremar las medidas de limpieza y desinfección de ellos.

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Referencias: La Vanguardia / Aecosan  / AENOR

 

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