Novedades sobre las grasas trans

enero 14th, 2016  

Su uso está muy extendido en la industria alimentaria, la grasas trans se utilizan para dar una mejor apariencia a determinados alimentos y comidas precocinadas (pizzas, bollería, aperitivos…), para darle un mejor sabor y también aumentar su vida. ¿Qué son? Aceites vegetales sometidos a un proceso de hidrogenación. Un proceso que según los expertos no es inocuo para la salud.

Se ha asociado este tipo de grasas con problemas coronarios, hipertensión, diabetes, colesterol, accidentes cerebro vasculares e incluso Alzheimer. Muchas son las instituciones que en los últimos meses han empezado a tomar cartas en el asunto o al menos a hacer serias recomendaciones.

Ejemplo de Estados Unidos y su reflejo en Europa

En Estados Unidos, hace apenas unos meses, la Agencia Alimentaria anunció que se prohibiría su uso de grasas trans de manera gradual, al considerar que suponen un importante riesgo para la salud.

Las empresas tienen un margen de tres años para eliminar completamente de sus productos este tipo de sustancias. ¿Qué se espera con ello? Según la FDA, la desaparición de las grasas trans evitará 20.000 infartos y 7.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año. Lo más importante es ahorrar fallecimientos, pero a nadie se le escapa que esta medida llevará un considerable descenso del gasto sanitario.

En Europa las cosas van mucho más despacio. Aquí apenas se ha legislado al respecto, solo algunos países como Suiza, Islandia, Dinamarca o Austria han limitado por ley el nivel de grasas trans permitidos. Pero no son más que casos aislados, ya que la normativa europea ni siquiera exige que se alerte de la presencia de estas sustancias o su cantidad en los etiquetados.

Aunque la Comisión Europea ha hecho público un informe en el que aconseja limitar el uso de grasas trans, reconociendo, sin embargo, que la mejor manera de conseguirlo es legislando al respecto.

Un informe recoge aspectos interesantes, tras analizar diferentes productos en distintos países. Se ha comprobado que en algunos productos el nivel de grasas trans es elevado (sobre todo galletas y palomitas), en general se está lejos de superar el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud. La OMS recomienda no sobrepasar los dos gramos de aceites hidrogenados cada 100 de grasas, en el estudio se pone de manifiesto que los productos analizados no superaban el 0,5.

Sin embargo, hay estudios, como uno realizado por la Universidad de Heidelberg que señalan que hay que diferenciar entre las grasas trans producidas de manera industrial y las que tienen un origen natural. Estas últimas podrían tener relación con mejores niveles de glucosa en sangre y un menor riesgo de muerte cardiaca súbita. Señala también el estudio que, en cualquier caso, la presencia de grasas trans industriales es menor en Europa que en Estados Unidos, por lo que los riesgos para la salud también son menores.

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